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Vecinos Informados

Casi 400 han recibido disparos en la cara durante las protestas. Hablan los tuertos de Chile

2 Diciembre, 2019

Estados Unidos, 1 de diciembre (Vice).- Un viernes de este mes, un estudiante de psicología de 21 años llamado Gustavo Gatica decidió tomar fotos de una gran protesta en la Plaza Italia, históricamente el epicentro de las manifestaciones en Santiago,Chile. Desde que comenzaron las protestas en la zona, con una marcha de un millón de personas, todos los días volvían a acudir a la plaza para criticar la extrema desigualdad económica que provoca estragos en el país.

La asistencia de Gatica aquel viernes cambiaría el curso de su vida. Mientras estaba allí, fue atacado por las fuerzas policiales que, sin provocación, dispararon sus rifles de perdigones directamente a su rostro. Ese día, una imagen de Gatica sangrando por sus ojos mutilados apareció en las redes sociales y rápidamente recorrió el país. La gravedad de su caso se ha convertido en un emblema de la violencia policial descontrolada en Chile.

Gatica es uno de los 294 manifestantes en Chile que sufrieron un traumatismo ocular severo por perdigones y gases lacrimógenos disparados por la policía desde que comenzaron las protestas el 18 de octubre. Los numerosos casos de traumatismo ocular —ahora considerados una emergencia sin precedentes en la historia chilena— sugieren que la policía está violando el protocolo al disparar directamente a los rostros de las personas. La semana pasada, el director de la policía nacional, Mario Rozas, anunció que restringirían el uso de los perdigones después de que un estudio mostrara que contienen metales densos, incluido plomo. Sin embargo, se han reportado al menos 10 nuevos casos de trauma ocular desde entonces. La gente ha comenzado a asistir a las protestas con un ojo cubierto en solidaridad.

La historia de Gatica hace eco de los testimonios sobre violencia policial de otros manifestantes en la prensa local. Afirman que la policía, aparentemente exhausta y llena de ira, ha estallado contra la multitud varias veces sin previo aviso y ha disparado indiscriminadamente. Según el último reporte del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), ha habido 369 denuncias de tortura, 79 denuncias de abuso sexual, y 26 muertes, al menos seis directamente a manos de agentes de policía.

“No hubo intención de su parte de ayudar, incluso cuando Gustavo quedó tendido en el piso, a causa de sus heridas”, dijo Enrique Gatica, el hermano mayor de Gustavo. “La gente lo sacó de la plaza usando escudos improvisados, ya que la policía seguía disparándoles”.

A principios de este mes, Amnistía Internacional publicó un reporte detallado que denunciaba la violación de los derechos humanos en Chile. El Gobierno lo rechazó categóricamente. “Digamos que se trata de un cáncer, hay que tratarlo con quimioterapia, y a lo largo del camino habrá que matar células buenas y malas”, dijo en una rueda de prensa Enrique Bassaletti, jefe del Departamento de Policía de Santiago. Human Rights Watch intervino esta semana y recomendó reformar las prácticas de la fuerza policial chilena.

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